
Hacia finales del siglo XVII, los Qing habían eliminado to

El orden interno que los manchúes implantaron hizo del siglo XVIII un periodo de paz y prosperidad sin precedentes en China; la población se dupl

Es una época de marcadas presiones extranjeras, en donde las potencias de Occidente obligan a los chinos a comerciar materias primas a precios que no eran convenientes para ellos. Ante una negativa de China hacia comienzos del Siglo XIX, se das las famosas Guerra del Opio y los Tratados desiguales. Este hecho hizo que el imperio pierda gran cantidad de territorios y quede sujeto comercialmente a las ordenes de Gran Bretaña, el gran beneficiado de esta situación. Debido a esta debilidad exterior frente a los ataques bélicos y diplomáticos de la dinastía Quing, hacia mediados de Siglo XIX se dieron una gran cantidad de revoluciones y movimientos desde el sector agrario en contra del poder imperial.
Era tarde para los manchúes. Poco después de la Guerra Chino-japonesa, Sun Yat-sen, formado según el modelo occidental, había iniciado un movimiento revolucionario dedicado a establecer un gobierno republicano. Durante la primera década del siglo XX, los revolucionarios atrajeron a estudiantes, comerciantes chinos con el extranjero y grupos nacionales poco satisfechos con el gobierno manchú. A mediados de 1911 tuvieron lugar levantamientos como protesta contra el programa de nacionalización del ferrocarril Qing y en octubre de ese año estalló la Revolución republicana en Hankou (en la actualidad, parte de la ciudad de Wuhan), en China central, extendiéndose a otras provincias, mientras Sun tomaba el control de la revuelta. Los ejércitos manchúes, reorganizados por el general Yuan Shikai, eran claramente superiores a las fuerzas rebeldes, pero Yuan sólo aplicó una presión militar limitada y negoció con los dirigentes rebeldes ser designado presidente de un nuevo gobierno republicano. El 12 de febrero de 1912 Sun Yat-sen cedió su puesto de presidente provisional en favor de Yuan y sumisamente los manchúes se retiraron del poder. El 14 de febrero de 1912 una asamblea revolucionaria reunida en Nanjing eligió a Yuan primer presidente de la República de China.